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Diferencia entre cisma y herejía

Tema: religión y espiritualidad.

Según el derecho canónico y el uso religioso general, la herejía consiste en sostener, dentro de una tradición, una creencia contraria a un dogma establecido; el cisma consiste en romper la unidad de la institución, aceptando su autoridad, sin necesariamente negar ningún punto de doctrina.

Puede resumirse así: quien cae en herejía discute qué es verdadero; quien provoca un cisma discute quién manda o con quién se permanece unido, aunque en la práctica histórica ambas cuestiones se han entrelazado con frecuencia.

Tabla comparativa: cisma y herejía

HerejíaCisma
Qué esSostener una creencia contraria a un dogma reconocido por una tradición religiosa.Romper la unidad o la obediencia a la autoridad de una institución religiosa.
NaturalezaCuestión de doctrina o de creencia.Cuestión de comunión, gobierno o autoridad.
Punto de partidaSe acepta pertenecer a la tradición, pero se discrepa en algún contenido de fe.Se discrepa de la autoridad o de la estructura, sin discrepar necesariamente en la doctrina.
Resultado habitualPuede derivar en la exclusión de quien sostiene la creencia, o en una nueva corriente doctrinal.Da lugar a una institución separada, que puede compartir la misma doctrina que la original.
EtimologíaDel griego haíresis, «elección, escuela de pensamiento».Del griego schísma, «división, ruptura».

Qué es la herejía

La herejía (del griego haíresis, «elección») se define, dentro de una tradición religiosa, como una afirmación que contradice un dogma que esa tradición considera esencial. Según el derecho canónico católico, por ejemplo, la herejía consiste en negar u obstinarse en dudar de una verdad de fe, después de haber recibido el bautismo, lo que la distingue de simplemente desconocer esa verdad.

La calificación de una idea como herética depende de qué se considere dogma en un momento y en una tradición concretos; una misma postura puede ser herética para una confesión y no serlo para otra, o dejar de considerarse así con el tiempo dentro de la misma tradición. El concepto no se limita al cristianismo: distintas tradiciones religiosas han empleado nociones semejantes para describir desviaciones respecto a su propia doctrina establecida.

Qué es el cisma

El cisma (del griego schísma, «división») describe la ruptura de la unidad institucional dentro de una religión: un grupo deja de reconocer la autoridad de la jerarquía central, o dos jerarquías dejan de reconocerse mutuamente, sin que eso implique necesariamente una discrepancia doctrinal. Según el derecho canónico, el cisma se distingue precisamente de la herejía en que no consiste en negar un dogma, sino en negar la sumisión al papa o la comunión con los miembros de la Iglesia sujetos a él.

En la historia de distintas tradiciones cristianas se documentan episodios calificados como cismas, en los que la separación institucional resultó del desacuerdo sobre cuestiones de autoridad, jurisdicción o gobierno de la comunidad, más que de un desacuerdo doctrinal de partida, aunque con frecuencia ambos aspectos terminaron mezclándose con el paso del tiempo.

Ejemplos que muestran la diferencia

Un grupo que niega un dogma central de su tradición, mientras permanece dentro de la institución, incurre en herejía según el criterio de esa tradición.

Un grupo que deja de reconocer la autoridad de la jerarquía central, sin cuestionar ningún dogma, protagoniza un cisma según ese mismo criterio.

Según algunos historiadores de las religiones, ciertos episodios de ruptura combinaron ambos elementos: primero una discrepancia doctrinal, calificada de herética, que terminó también en una separación institucional o cisma.

Cuándo usar cada término

Preguntas frecuentes

¿Puede haber cisma sin herejía?

Sí, según el derecho canónico: un grupo puede romper la comunión con una autoridad religiosa sin negar ningún dogma, lo que constituye un cisma sin herejía.

¿Puede haber herejía sin cisma?

También, según ese mismo criterio: alguien puede sostener una creencia considerada herética sin por ello separarse formalmente de la institución ni crear una estructura propia.

¿Quién decide qué es herejía o cisma?

Dentro de cada tradición religiosa, corresponde a su propia autoridad doctrinal establecer qué afirmaciones se consideran contrarias al dogma y qué actos suponen una ruptura de la comunión institucional, criterios que han variado según la época y la confesión.

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