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Significado de Metacognición

Sustantivo femenino (voz culta moderna). Formada con el prefijo griego meta- («más allá, sobre») y «cognición», del latín cognitio, «conocimiento».

La metacognición es la capacidad de reflexionar sobre los propios procesos de pensamiento y aprendizaje, reconocer lo que se sabe y lo que no, y regular la manera de pensar o estudiar en consecuencia.

Se manifiesta, por ejemplo, al darse cuenta de que un método de estudio no funciona y cambiarlo, o al notar que un razonamiento propio tiene un fallo antes de que otra persona lo señale.

Qué es la metacognición

Pensar sobre un problema es cognición; darse cuenta de cómo se está pensando ese problema, si el método elegido funciona o si hace falta cambiar de estrategia, es metacognición. Es, en pocas palabras, un pensamiento de segundo nivel: no se dirige al mundo exterior, sino a los propios procesos mentales de quien piensa, aprende o resuelve un problema.

Esta capacidad no es un talento fijo con el que se nace, sino una habilidad que se desarrolla con la práctica y con la edad. Un estudiante con buena metacognición sabe distinguir cuándo realmente ha entendido un tema y cuándo solo lo reconoce por encima, y ajusta su forma de estudiar según esa valoración; alguien con menos metacognición puede confundir familiaridad con comprensión real.

La estudia sobre todo la psicología cognitiva y del desarrollo, y su aplicación más conocida está en el campo educativo, donde se usa para diseñar estrategias de estudio y de resolución de problemas más eficaces.

Origen de la palabra metacognición

Se forma con el prefijo griego meta-, que aquí indica «sobre, acerca de», y «cognición», del latín cognitio, «acción de conocer», derivado de cognoscere. Es una voz técnica creada en el siglo XX, sin una historia previa como palabra de uso corriente.

El término se popularizó en psicología a partir de los trabajos del psicólogo del desarrollo John Flavell en la década de 1970, centrados en cómo los niños toman conciencia de sus propios procesos de memoria y pensamiento. Desde entonces se extendió a la psicología del aprendizaje y a la educación, donde se usa para describir tanto el conocimiento que una persona tiene sobre su propia mente como su capacidad para regularla.

Componentes de la metacognición

Ejemplos de uso de metacognición

Al notar que releer el texto no le ayudaba a retenerlo, decidió cambiar de estrategia y resumirlo con sus propias palabras: un ejercicio claro de metacognición.

Antes del examen se preguntó qué temas dominaba mejor y cuáles necesitaban más repaso.

El profesor enseña metacognición pidiendo a los alumnos que expliquen, no solo la respuesta, sino cómo llegaron a ella.

Se dio cuenta a mitad de la reunión de que estaba perdiendo el hilo y pidió un resumen antes de seguir.

La metacognición ayuda a distinguir entre sentirse seguro de una respuesta y saber realmente si es correcta.

Sinónimos y palabras relacionadas

Sinónimos (aproximados): autorregulación cognitiva, reflexión sobre el propio pensamiento, autoconocimiento cognitivo.

Antónimos: no existe un antónimo técnico preciso; se contrapone a la falta de reflexión sobre el propio proceso de pensar o aprender.

No es lo mismo que:

Preguntas frecuentes sobre la metacognición

¿Qué es la metacognición explicado de forma sencilla?

Es la capacidad de pensar sobre la propia forma de pensar: darse cuenta de lo que se sabe, de lo que no, y de si el método usado para aprender o resolver algo está funcionando.

¿Para qué sirve la metacognición en el estudio?

Ayuda a planificar cómo abordar un tema, a detectar a tiempo si un método de estudio no está funcionando y a valorar con más precisión si algo se ha entendido de verdad, lo que suele mejorar el rendimiento académico.

¿La metacognición se puede desarrollar?

Sí. Prácticas como explicar en voz alta el propio razonamiento, revisar los errores para entender su causa o planificar antes de empezar una tarea favorecen su desarrollo con el tiempo.

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