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Significado de Inteligencia emocional

Sustantivo femenino compuesto. De inteligencia (del latín intelligentia) y emocional, adjetivo derivado de emoción.

La inteligencia emocional es la capacidad de percibir, comprender y regular las propias emociones y las de los demás para orientar mejor el pensamiento y la conducta.

No sustituye a la inteligencia general ni a los conocimientos técnicos, sino que los complementa a la hora de tomar decisiones y relacionarse con otras personas.

Qué es la inteligencia emocional

Tener inteligencia emocional no es lo mismo que ser una persona tranquila o simpática: es identificar con precisión lo que se siente (y lo que sienten los demás), entender de dónde viene esa emoción y usar esa información para actuar mejor, en lugar de dejarse arrastrar por el primer impulso o negar lo que se siente.

El concepto se propuso como respuesta a los límites de los tests clásicos de inteligencia (cociente intelectual), que predicen bien el rendimiento académico pero no explican por qué algunas personas con alta capacidad intelectual gestionan mal los conflictos, el estrés o las relaciones. La inteligencia emocional cubre precisamente esa zona: cómo se procesa y se usa la información emocional.

La estudian la psicología cognitiva y la organizacional, con aplicaciones muy extendidas en la educación, la selección y formación de personal, el liderazgo y la terapia, donde se trabaja para mejorar la identificación y la regulación de las emociones.

Origen de la expresión inteligencia emocional

Inteligencia viene del latín intelligentia, «facultad de entender», y emocional se forma sobre emoción, del latín emovēre, «mover hacia afuera». La unión de ambos términos describe, literalmente, la capacidad de «entender» el ámbito de las emociones.

El término académico lo introdujeron en 1990 los psicólogos Peter Salovey y John Mayer, que la definieron como una forma de inteligencia centrada en procesar información emocional. La expresión se popularizó a partir de 1995 con el libro del psicólogo y periodista Daniel Goleman, que difundió el concepto fuera del ámbito académico y lo aplicó, sobre todo, al mundo laboral y educativo.

Componentes de la inteligencia emocional

El modelo de Goleman, el más citado fuera del ámbito académico, describe cinco componentes:

El modelo académico de Salovey y Mayer, más restringido, agrupa estas capacidades en cuatro ramas: percibir emociones, usarlas para facilitar el pensamiento, comprenderlas y regularlas.

Ejemplos de uso de inteligencia emocional

Su inteligencia emocional le permitió calmar la reunión antes de que el conflicto escalara.

Muchas empresas valoran la inteligencia emocional tanto como la formación técnica.

La inteligencia emocional se puede trabajar con ejercicios de identificación y regulación de emociones.

Le costaba reconocer su propia frustración: le faltaba inteligencia emocional en ese punto concreto.

Un buen líder combina inteligencia emocional con conocimiento técnico del sector.

Sinónimos y palabras relacionadas

Sinónimos (aproximados): competencia emocional, madurez emocional, gestión emocional.

Antónimos: analfabetismo emocional, impulsividad descontrolada.

No es lo mismo que:

Preguntas frecuentes sobre la inteligencia emocional

¿Quién creó el concepto de inteligencia emocional?

Los psicólogos Peter Salovey y John Mayer lo formularon en 1990 como una forma de inteligencia centrada en las emociones. El psicólogo Daniel Goleman lo popularizó después, en 1995, con un libro dirigido al público general.

¿Cuáles son los componentes de la inteligencia emocional?

Según el modelo más difundido, de Goleman: autoconocimiento, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales. El modelo académico original, de Salovey y Mayer, distingue percibir, usar, comprender y regular las emociones.

¿Se puede desarrollar la inteligencia emocional?

Sí. A diferencia del cociente intelectual, que cambia poco con la edad adulta, las habilidades emocionales pueden entrenarse con práctica: identificar emociones al sentirlas, pausar antes de reaccionar y practicar la escucha activa.

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