Diferencia entre sacerdocio común y sacerdocio ministerial
Tema: religión y espiritualidad.
El sacerdocio común es, según el catolicismo, el que reciben todos los bautizados; el sacerdocio ministerial es el propio de quienes han sido ordenados. Distinción eclesiológica con matices según cada confesión cristiana.
Puede resumirse así: el común lo comparte toda la comunidad, el ministerial lo ejerce quien ha recibido el sacramento del orden.
Tabla comparativa: sacerdocio común y sacerdocio ministerial
| Sacerdocio común | Sacerdocio ministerial | |
|---|---|---|
| Quién lo posee | Todo bautizado, según la doctrina católica. | Quien ha recibido el sacramento del orden sacerdotal. |
| Cómo se recibe | Por el bautismo. | Por la ordenación. |
| Función principal | Ofrecer la propia vida y participar en el culto de la comunidad. | Presidir los sacramentos y la liturgia en nombre de la comunidad. |
| Postura de otras tradiciones cristianas | Muchas iglesias protestantes sostienen el sacerdocio universal de los creyentes sin un sacerdocio ministerial separado. | El catolicismo y las iglesias ortodoxas mantienen ambos como realidades distintas y complementarias. |
Qué es el sacerdocio común
El sacerdocio común, también llamado sacerdocio de los fieles, es, según la doctrina católica, la participación que todo bautizado recibe en la misión sacerdotal de Cristo, expresada en la oración, la vida cristiana y la participación activa en la liturgia, sin necesidad de haber recibido ninguna ordenación particular.
Buena parte de las tradiciones protestantes desarrollan una idea próxima con el llamado sacerdocio universal de los creyentes, según el cual cada persona bautizada tiene acceso directo a Dios sin necesidad de un intermediario ordenado, aunque no todas estas tradiciones usan el término «sacerdocio» en el mismo sentido que el catolicismo.
Qué es el sacerdocio ministerial
El sacerdocio ministerial, según la doctrina católica y también la ortodoxa, es el que reciben quienes han sido ordenados mediante el sacramento del orden, y los faculta específicamente para presidir la eucaristía y otros sacramentos en nombre de Cristo y de la comunidad.
El catolicismo sostiene que el sacerdocio ministerial no es simplemente un grado mayor del sacerdocio común, sino que difiere de él en esencia y no solo en grado, una distinción que forma parte de su doctrina sobre los ministerios ordenados y que otras confesiones cristianas no formulan de la misma manera.
Ejemplos que muestran la diferencia
Un fiel que participa activamente en la misa y ofrece su vida cotidiana ejerce, según el catolicismo, el sacerdocio común de los bautizados.
El sacerdote que preside la celebración de la eucaristía actúa en virtud del sacerdocio ministerial que recibió en su ordenación.
Algunas iglesias protestantes, al sostener el sacerdocio universal de los creyentes, no reconocen una distinción tan marcada entre sacerdocio común y sacerdocio ministerial como la que mantiene el catolicismo.
Cuándo usar cada término
- Usa sacerdocio común cuando hablas de la participación de todo bautizado en la vida sacramental de su comunidad.
- Usa sacerdocio ministerial cuando hablas específicamente de quienes han recibido la ordenación sacerdotal.
- Ten en cuenta que la distinción, y su alcance exacto, varía entre confesiones cristianas: el catolicismo y la ortodoxia la sostienen con fuerza, mientras que buena parte del protestantismo la formula de otra manera.
Preguntas frecuentes
¿Todos los cristianos aceptan la distinción entre sacerdocio común y ministerial?
No de la misma forma: el catolicismo y la ortodoxia la sostienen como una diferencia de naturaleza; buena parte del protestantismo, al defender el sacerdocio universal de los creyentes, no mantiene una separación tan marcada entre ambos.
¿Cómo se recibe el sacerdocio ministerial?
Según el catolicismo y la ortodoxia, mediante el sacramento del orden, que confiere a quien lo recibe la facultad de presidir los sacramentos en nombre de la comunidad y de Cristo.
¿Qué es el sacerdocio universal de los creyentes?
Es la idea, desarrollada sobre todo por tradiciones protestantes, según la cual cada persona bautizada tiene acceso directo a Dios sin necesidad de un intermediario ordenado de forma separada.